Quizás los más jóvenes no sois conscientes, pero los que ya tenemos algunos añitos estamos pudiendo ver como la industria del videojuego se está yendo al traste. Los jugadores han hecho crecer a esta industria y las compañías piensan que han sido ellas.

 

Desde la llegada de la Playstation 3 no hemos parado de ver polémicas como los contenidos descargables, la llegada del mundo digital y algunos escándalos como los más de diez años de desarrollo de Shadow of the Colossus. Las compañías se han pensado que somos totalmente estúpidos y desgraciadaente la mayoría de la comuniadad se niega a dar un golpe sobre la mesa y demostrar lo contrario.

 

Nos estan llevando por un camino que da mucho miedo. Aquí nos vamos a centrar en la generación actual, la de Playstation 4 y Xbox One. Os vamos a demostrar lo que estamos permitiendo y vamos a analizar hacia donde nos llevan. Bienvenidos a la generación de la mentira.

 

Empecemos por la presentación de las consolas en el E3. Microsoft intentó acabar con el mercado de segunda mano llevandose un poderoso abucheo por parte del público. Sony no le siguió la corriente y eso salvó a la comunidad y condenó a Microsoft a empezar la generación con muy mal pie. Desde el principio estaba claro que el dinero se antepondría al jugador y ganamos esa primera batalla.

 

 

Por otro lado aceptamos que Sony nos negara la retrocompatibilidad de Playstation 4 con Playstation 3 sin alegar motivos técnicos. Es una decisión empresarial que nos toca acatar, pero sin buena cara. Microsoft lo acabó implementando, pero solo cuando su batalla personal contra Sony no pintaba bien. Sea como fuere, un gran éxito de la comunidad de Xbox.

 

 

Las consolas llegaron a los hogares, pero volvió a aparecer un fantasma del pasado. Los errores llegaron a Playstation 4 y en la actualidad continuan creando polémicas. En concreto podemos hablar del temido error  del que de momento no queda muy claro por qué se produce. No ha habido mucha transparencia ya que Sony nunca ha querido dar información detallada y coherente al respecto.

 

 

Poco a poco fuimos permitiendo prácticas antaño impensables. Si en los años 90 nos hubieran dicho que los juegos se venderían por capítulos y sin libro de instrucciones nos hubieramos echado a reir. Lo hemos permitido, esta generación hemos perdido parte del producto, hemos permitido que los libros de instrucciones desaparezcan.

 

No solo hemos perdido parte del producto físico y hemos comprado los videojuegos por capítulos, hemos permitido que nos vendan parte del juego original como DLCs y digo hemos porque si lo han hecho es que han vendido con ello.

 

Hablando de juegos no terminados hemos permitido escándalos como videojuegos solo con modo multijugador como DC Universe Online. En su día, avisamos de lo peligroso que era esto para el jugador, ya que todo lo que invirtieramos de dinero y tiempo en ese videojuego sería totalmente volátil, pero ahora es así incluso en los móviles.

 

 

Como consecuencia de lo anterior, nos la han dado con queso con cosas como Star Wars Battlefront I, que llegó a las tiendas solo con cuatro mapas, todo un escándalo. Pero nada comparado con que aceptamos comprar videojuegos sin modo historia, es cuestión de tiempo que los perdamos para siempre. ¿Para qué van a desarrollar historias si es mucho más barato ahorrarse guionistas, dobladores, etc? Esta es otra batalla que perderemos por este camino.

 

 

Mucho peor fue la traición de Capcom a su comunidad con Street Fighter V. El videojuego llegó sin modo Arcade y pese a que nos lo comimos con patatas, ahí estuvimos bien y ganamos la batalla haciendo que fracasara en ventas.

 

Pero claro todo esto son mentiras encubiertas, pero también las hemos permido directas y a la cara. Hablando de Street Fighter V en julio de 2015, Capcom declaró que no lanzarían ediciones completas de este juego con todos los DLC. En octubre de 2017 anunciaron la Arcade Edition con lo que confirmaron que nos mintieron a la cara.

 

 

Antes de continuar tenemos que hablar de Driveclub que fue sin duda la mentira soberana en los primeros meses de vida de Playstation 4. La versión estándar de Driveclub se lanzó en octubre de 2014, después de ser retrasada en 2013, junto al lanzamiento de Playstation 4. Los jugadores estaban intentando reaccionar sobre la idea de que tendrían que pagar Playstation Plus para jugarlo y Sony prometió lanzar la Driveclub Plus Edition como incentivo.

 

Esta edición se retrasó varias veces y fue en 2015 cuando llegó la sorpresa. Cuando el juego ya no era novedad llegó esta plus Edition, una versión del juego recortada, cuando en principio se prometió el juego completo. Por si fuera poco habia que pagar 39,99€ para actualizarla a la versión completa, por lo que la Driveclub Demo se rebautizó como Driveclub Plus Edition como bomba de humo para que pagaramos el Plus.

 

 

No se queda atrás No Man’s Sky, que prometió muchas cosas y la única que cumplió es que iban a dar que hablar. Permitimos que nos vendieran el juego totalmente sin terminar e incluso sin modo multijugador, con una pegatina en la caja tapando las especificaciones del mismo, un auténtico escándalo. Actualmente el juego parece que está en un estado de desarrollo decente, pero claro, los que más pagaron son los que menos difrutaron de él, inaceptable.

 

 

La verdad que en esta guerra no estamos muy bien posicionados hasta ahora, pero tranquilos que se pone mucho peor. Perdemos el buque insignia. Aceptamos, al menos en Playstation, pagar por jugar online. Ya no se trata solo de un servicio premium como en la generación anterior, tenemos que pagar para jugar. Ahí como consumidores nos dieron un buen revés pero la cara que se nos quedó al saberlo no fue ni la mitad de épica que la que se nos queda cada vez que Playstation Network está “en mantenimiento” que es lo que entendemos por caido o fuera de servicio.

 

 

Prometieron solucionar los problemas de un servicio que rozaba y hasta la fecha (agosto de 2018) roza la mediocridad. Como parte de esa promesa anunciaron, con dos cojones, un incremento del precio del servicio que vino con un incremento de los problemas. Nos la jugaron pero bien. Esta batalla de momento sigue librandose y la comunidad ha contraatacado con bajas masivas del servicio. No obstante con la de años que lleva esta generación yo creo que es tarde para reaccionar.

 

 

Como no, tenemos que hablar las Loot boxes o cajas botín. Esta generación hemos sufrido un nuevo modelo de negocio que hace más ricas a las compañías pero más pobre nuestra experiencia.

 

Con este tema ha habido polémicas de todo tipo, los gobiernos se han movilizado en todo el mundo en busca de su parte del pastel acusandolo de juego ilegal. Hemos tenido anécdotas de todo tipo de menores de edad que por error o por desconocimiento han arruinado a sus familias.

 

Lo que es seguro que han arruinado son los videojuegos donde las han implementado. Aún hay personas que no ven con buenos ojos que caiga una máquina tragaperras en Call of Duty, en mitad del desembarco de Normandia.

 

 

Si que han pasado cosas en esta generación de la mentira ¿no?. Pues bebe agua que lo peor está por llegar. ¿Qué decir del escándalo que suposo Star Wars Battlefront II?. Otra de las funcionalidades que ya nos han metido en nuestros videojuegos sin quererlo ni beberlo son las microtransacciones o micropagos.

 

En la muchos videojuegos son tan abusivas que provocan terremotos en la red. Electronic Arts sufrió uno con su segunda entrega que lo sintieron hasta en los despachos de Disney. Por suerte es una batalla que ganó la comunidad, pero lo volverán a intentar.

 

Pero casos de micropagos abusivos hay para aburrir, y es que en esta generación de la mentira muchos han pagado hasta por un slot para guardar su partida en Metal Gear Survive.

 

 

No podemos quedarnos sin mencionar una de las políticas que también hemos aceptado como normal. Los pases de temporada de los videojuegos. Así es, pagamos por adelantado por contenido del que no sabemos nada. Podríamos poner muchos ejemplos pero vamos a coger por ejemplo Destiny 2.

 

Además de los 65€ que costó en su lanzamiento nos invitaba a pagar 35€ más por su pase de temporada (40€ el de Batman Arkham Night y 50€ el de Call of Duty). Por supuesto necesitamos pagar Playstation Plus para jugar y dentro también había micropagos que afectaban al gameplay y muchos de ellos ofrecian recompensas aleatorias (loot boxes). Esto es lo que hemos creado en la generación de la mentira.

 

Otros juegos como Battlefield nos invitaba a pagar el Premium que era básicamente lo mismo. Parece que en la quinta entrega no lo tendremos, pero estando ya tan aceptado por la comunidad y ofreciendo tantos beneficios no creo que nos libremos ya de esta política.

 

 

Los sistemas de financiación colectiva fueron creciendo. Plataforma como Kickstarter dieron vida a proyectos preciosos, como por ejemplo, el plataformas Yokaa Laylee. No obstante fallaron a la comunidad al permitir que Keiji Inafune se lo llevara calentito. Amasó una fortuna en donaciones y lanzó un videojuego cutre y sin alma. Se llevó el dinero y se rió de la comunidad con Mighty No.9

 

 

Tenemos que hablar también de algo que se está saliendo fuera de control en esta generación de la mentira. Hablamos de los Early Access o Acceso Anticipado. Se trata de algo que está pensado también para apoyar a los estudios pequeños (como la financiación colectiva) pero que no está libre de cara duras como Inafune.

 

Los juegos se tiran años y años en desarrollo y en muchas ocasiones hay que pagar por ellos cantidades muy cercanas a un lanzamiento usual. Hemos podido ver hasta algunos publicados en PS4 mientras en Steam seguian sin estar totalmente terminados.

 

 

El cambio más significativo los vivimos con el anuncio de Playstation 4 Neo que resulto ser la PS4 Pro. La consola se vendió por activa y por pasiva como una consola capaz de mover videojuegos a 4K. Lo que siempre dejaban junto al asterisco es que no lo hacía de forma nativa. De forma totalmente legal pero no transparente se vendió la tecnología de reescalado de la resolución como 4K Nativo.

 

Esto sin duda es grave pero aún peor es que permitimos, por primera vez en la historia de los videojuegos, que nos vendieran una revisión de una consola. Sin ser una nueva generación vendieron una consola sin un gran salto tecnológico. Lo peor de todo es que toda la industria hizo presión para convencernos de que esto es lo que el usuario quiere y eso quiere decir que, a partir de este momento, cambiaremos de consola casi tanto como de móvil. Sin duda de lo más grave que hemos vivido en la generación de la mentira.

 

 

Si en la pasada generación nos la metieron doblada con Playstation Move, esta la recordaremos por Playstation VR. Este dispositivo llegó a Playstation 4 ofreciendo una experiencia de realidad virtual prematura.

 

Sin duda la realidad virtual es futuro, pero ese futuro está aún muy lejos. Sony quería lanzarlas como fuese y correr antes de andar nos ha dejado un dispositivo caro para un hogar medio y de una calidad nada acorde con el precio. La realidad virtual de calidad aún es muy cara y hubo que sacrificar mucho para que llegara a Playstation 4.

 

El catálogo de videojuegos tampoco ha acompañado a las Playstation VR que comenzó a anunciar “experiencias” mas que videojuegos para el dispositivo. Actualmente la gran mayoría de personas que las compraron no están satisfechas con el partido que le están sacando.

 

 

Otro gran feo a la comunidad fue cuando Sony, en la actualización 5.53 del firmware de Playstation 4 actualizado su política de privacidad. De forma totalmente legal, comenzaron a recaudar datos privados de los usuarios de la consola. Para continuar usando el sistema no había más remedio que aceptar, no obstante la mayoría de los jugadores no vieron con buenos ojos la agresividad con la que trataron el asunto.

 

 

Otra cosita a comentar es el desarrollo de Final Fantasy VII Remake, que fue anunciado en el E3 2015. En 2017 se anunció que el desarrollo fue reiniciado y empezó desde cero en 2017. Actualmente en el año 2018 nada se sabe del videojuego llegandose a rumorear un lanzamiento para el año 2023. Lo que está claro es que su director se encuentra inmerso en el desarrollo de Kingdom Hearts III.

 

 

Tranquilos que no nos hemos olvidado de la conexión a Internet permanente. Siempre nos ha encantado poner nuestra consola retro y jugar cuando y donde sea a nuestros juegos favoritos. Nuestros hijos no podrán hacerlo, al menos no a todos. Nos han impuesto la obligación de tener una conexión a Internet para jugar a videojuegos que no la necesitan.

 

Esto ha provocado que si los servidores de Playstation Network tienen problemas, no podamos jugar al videojuego que hemos comprado. Teniendo en cuenta que los servicios tienen problemas más de lo que deben, no son pocas las veces que esto ha pasado.

 

El negocio sigue siendo el de los datos y la información. El caso más reciente y llamativo fue el de Gran Turismo Sport que recientemente se ha llenado de micropagos sin previo aviso. Esto es un antes y un después en la industria donde, aunque tengamos un disco, no podremos hacer uso de él cuando cierren los servidores. Es el paso de pagar por servicios y no por productos.

 

 

Esto lleva claramente a un camino, la muerte del formato físico, es lo que están intentando conseguir. Cada día escuchamos noticias de grandes nombres de la industria que nos venden que el formato digital es el futuro, que es inevitable. Una mentira contada muchas veces es una verdad y así nos la llevan colando con todo lo que hemos nombrado anteriormente. Quieren vendernos los videojuegos en formato digital al mismo precio que en formato físico.

 

De hecho se rumorea que Microsoft lanzará dos consolas en la próxima generación, una de ellas totalmente digital. Sin duda será el primer paso para acostumbrarnos definitivamente a ello.

 

 

El golpe sobre la mesa lo acaba de dar Activision Blizzard con el sacrificio de Spyro Reignited Trilogy. Después de que todo el mundo tuviera hecha la reserva, esperando algo de la calidad de Crash Bandicoot N’sane Trilogy, han dado un golpe en la mesa. La compañía ha decidido que en el disco solo estará el primer videojuego de Spyro y que para obtener la segunda y tercera entrega tendremos que usar un código de descarga.

 

De esta forma eliminan las ventas de segunda mano (tanto de las tiendas como de particulares) y nos obligan a comprar en formato digital. Nuestra copia física, una vez usemos los códigos, no tendrá valor monetario alguno al no estar completa.

 

Han jugado con la ilusión y la nostalgia de todos nosotros para imponernos otra medida abusiva contra el consumidor. En nuestras manos está cancelar la reserva y darles una lección no comprando el videojuego, o pasar por el aro una vez más.

 

 

¿Os acordáis del vídeo que hizo Sony durante el E3 en el que se prensentó PS4? Sí, ese que usó para terminar de enterrar a Microsoft cuando quiso acabar con el mercado de segunda mano. Os lo dejamos aquí:

 

 

Pues, ¿Sabéis lo que es eso? una mentira. Porque si yo me compro la trilogía de Spyro y sigo esos pasos, mi amigo no puede jugar nada más que al primero. Así va la generación de la mentira.

 

Por otro lado hay quienes afirman que, al meter el disco en la consola, se descargarán automáticamente ambos juegos sin necesidad de código, al igual que pasaba en la trilogía de Crash Bandicoot. Activision todavía no ha aclarado el tema, pero de cualquier forma no podremos jugar a todos con ese disco cuando cierren los servidores y no lo tengamos en nuestra consola

 

El futuro que se cierne sobre el mundo de los videojuegos es este. Revisiones de consolas cada dos por tres y juegos solo en formato digital en el que pagamos por el uso y disfrute del juego y no por la propiedad de la copia. Conexión a Internet permanente mientras nos espian con nuestro propio consentimiento y pagamos por ello. Micropagos por todo y multitud de subscripciones extra a diversos servicios de cada compañía para poder acceder a su catálogo digital.

 

 

Todo esto mientras las compañías continuan llenandose los bolsillos y los juegos pierden contenido y con ello calidad. Está demostrado que no tienen miedo a mentirnos y que cruzan la línea cada vez que pueden, retrocediendo solo si nos unimos. En nuestra mano está no dejar que los videojuegos se conviertan en eso.

 

Somos consumidores de un industria que movió en 2017 la friolera de 713 millones de euros (solo en España), creciendo un 15% año tras año. Los videojuegos merecen ser tomados en serio, y nosotros como consumidores y base de esta industria merecemos ser respetados y escuchados. Eso sí, la industria está creciendo porque nosotros compramos y es nuestra responsabilidad dar nuestro dinero de forma inteligente y responsable.

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